Las tasas son altas. Según estudios realizados en España una de cada diez parejas tiene dificultades para tener hijos y deben recurrir a las técnicas de reproducción asistida. Es decir, que el problema afecta a unas 600.000 parejas y cada año aparecen unos 30.000 casos nuevos.
Desde que en 1978 nació Louise, la primera niña nacida gracias a la Fecundación in Vitro (FIV), han pasado treinta años; y en ese tiempo han nacido más de tres millones de niños en el mundo 90.000 en España. Seis años después que Louise nació Victoria, la primera bebé probeta española.
Los avences de la reproducción asistida en los últimos treinta años han sido asombrosos y llegan en el momento indicado para ayudarnos a procrear ya que cada vez decrecen más la fertilidad tanto femenina como masculina debido a nuestro rítmo de vida, la alimentación, los factores contaminantes, el estrés.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la natalidad ha bajado al 50% en las sociedades industrializadas, no sólo por las dificultades paea concebir sino por las nuevas planificaciones familiares que incluyen esperar cada vez más para buscar el hijo y cuidarse con diferentes métodos anticinceptivos.
La postergación de la búsqueda del hijo es una de las causas por la cual las parejas deben recurrir a la ayuda de la ciencia. A los cambios de vida se suma la condición de subfertil de la raza humana que demanda una pequeña ayudita de la medicina y la ciencia.
De todas las técnicas de reproducción asistida conocidas hasta el momento, la FIV es la que alcanza mayor tasa de éxitos: hasta un 40% de posibilidades de concebir.
Otras técnicas que han supuesto importantes avances son, por ejemplo, la selección embrionaria. Esta es utilizada cuando la pareja tiene antecedentes de alteraciones cromosómicas que pueden ser transmitidas a sus hijos. La selección embrionaria desecha los embriones quetransmitirían la alteración y utiliza los viables.
En general, las técnicas de diagnóstico preimplantacional representan un gran salto cualitativo que permite el nacimiento de niños libres de enfermedades que podrían transmitirles sus padres. Estas técnicas suelen también emplearse en el caso de mujeres mayores de 35/40 años que, por su edad, tienen más probabilidades que el embrión desarrolle disfunciones cromosómicas.