Los problemas masculinos de esterilidad tienen que ver con la calidad y cantidad de los espermatozoides producidos. El espermograma es un análisis de laboratorio por medio del cual se estudian distintos parámetros de la producción espermática. Para realizarlo es necesario que el hombre entregue una muestra de esperma al laboratorio antes de que se cumpla una hora de haber sido producida.
Por una parte, se realiza un análisis físico-químico que permite establecer el volumen, la consistencia, el color y la acidez de la muestra. Por ejemplo, una consistencia demasiado fluida o muy viscosa podrían ser indicadores de algún problema. Las alteraciones del color, por ejemplo, por la presencia de sangre también podrá dar un parámetro de la salud seminal.
El estudio específico de los espermatozoides, en primer lugar, cuenta su cantidad. Hoy por hoy, la OMS establece que la normalidad debe indicar un número mayor a 20 millones y menor a 250 millones de espermatozoides por mililitro de semen.
Luego, se evalúa la movilidad, es decir, a qué velocidad se mueven los espermatozoides y que trayectoria siguen. La capacidad de movilidad es un factor importante ya que de ello dependen las posibilidades de que encuentre un óvulo y pueda fecundarlo.
Las alteraciones en los aspectos morfológicos del espermatozoide, muy probablemente, afectarán su movilidad. Si alguna de sus partes, cabeza, cuello y cola presentara parámetros fuera de los normal se moverá deficientemente porque su condición aerodinámica para desplazarse con la velocidad y orientarse no serás las ideales.
El espermatoide debe recorrer el camino que lo lleva a través de la vagina, por el cuello del útero hasta el útero y las trompas donde los óvulos estarán esperándolo para ser fecundados.
La mayor parte de ellos sigue este camino en forma inmediata y otra otra parte es mantenida en el cuello mediante una función de reservorio. Esta función de reservorio hace que los espermatozoides sean liberados en oleadas los días posteriores a la relación sexual.