Qué es y cuándo emplear la inseminación artificial

Quedarme Embarazada.com   (Enviado por: Redacción) , 15/08/08, 16:39 h
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La inseminación artificial es un procedimiento de fertilización que intenta solucionar los problemas de infertilidad de las parejas. Este procedimiento consiste en colocar artificialmente espermatozoides en el cuello del útero, inseminación intracervical, o en el útero, inseminación intrauterina. Con la inseminación intrauterina la tasa de embarazo es mayor, del 20% al 25% de probabilidades de embarazo por intento. Se recomiendan 5 ciclos consecutivos de inseminación artificial para agotar las probabilidades de éxito.

 

El semen implantado es sometido a una serie de prácticas de laboratorio con la finalidad de concentrarlo y vitalizarlo para potenciar su capacidad de fertilización. Por parte de la mujer, el único requisito necesario es que tenga al menos una trompa uterina permeable.

 

Durante el tratamiento, se controla exhaustivamente el ciclo menstrual de la mujer y si el procedimiento es exitoso, se produce la concepción. Para incrementar el porcentaje de éxito se recomienda aumentar la cantidad de óvulos en el tracto genital femenino, estimulando los ovarios con medicamentos de estimulación ovárica. El seguimiento folicular mediante ecografía indicará el momento de la ovulación y el día óptimo para la inseminación.

 

Una vez lograda la fecundación, el desarrollo del embarazo es normal; el riesgo de presentar un aborto, parto prematuro o un bebé con una malformación congénita es el mismo que en un embarazo obtenido por coito vaginal.



La procedencia del semen va a determinar si se trata de una inseminación homóloga o heteróloga: en el primer caso, el esperma procede de la pareja masculina; en el segundo, proviene de un donante anónimo.



Se recurre a la inseminación artificial homóloga cuando el esperma del hombre contiene espermatozoides pero éstos no pueden llegar hasta el óvulo por medios naturales. Puede suceder esto porque un hombre padece una disfunción sexual que hace imposible el coito; o el cuello del útero de la mujer presenta un defecto que impide el paso de los espermatozoides; o porque existe una incompatibilidad inmunitaria entre el semen y el moco del cuello del útero que provoca la inactivación de los espermatozoides. En estos casos, el procedimiento permite salvar el obstáculo al introducir los espermatozoides directamente en el interior del útero. También, cuando los hombres han almacenado sus espermatozoides para utilizarlos posteriormente, por ejemplo ante una vasectomía, cirugía testicular o quimioterapia.



También es útil una inseminación artificial con semen del cónyuge si contiene una reducida concentración de espermatozoides o problemas en la calidad, en este caso previamente hay que efectuar algún procedimiento de laboratorio destinado a elevarla.



La inseminación artificial con semen de donante se utiliza sobre todo cuando el esperma del hombre no contiene espermatozoides. Asimismo, se aplica si el hombre es portador de una enfermedad genética hereditaria y no se desean correr riesgos. O cuando la paciente es una mujer sin pareja o con pareja homosexual. Cuando el esperma proviene de un donante anónimo, las muestras que se utilizan han sido congeladas previamente para evitar el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual.



Las complicaciones presentadas por la inseminación artificial son pocas, pero entre ellas pueden citarse: dolor cólico, sangrado escaso que cede espontáneamente horas después de la inseminación, náuseas y vómitos, infección pélvica cuando hay antecedentes de hidrosalpinx o cuando hay infección cérvico-vaginal activa.



El procedimiento es muy sencillo, aunque requiere una serie de controles y preparaciones previas. Una vez que se ha comprobado el correcto funcionamiento del aparato reproductor femenino, se han calculado las fechas de ovulación y se ha realizado la estimulación ovárica, se procede a la inseminación.

 

La paciente se recuesta en la camilla en posición ginecológica se aplica un espéculo vaginal estéril para localizar el cérvix (igual que en una exploración vaginal de rutina) y por su orificio se introduce una cánula delgada conectado a una jeringa con el esperma hacia el interior del útero y se deposita el semen. Si el caso lo justifica, se puede depositar también semen capacitado en el interior del cérvix (inseminación intracervical). Posteriormente se retira el catéter lentamente.



Previamente, si se trata de una inseminación conyugal, se ha obtenido mediante masturbación o con un masaje prostático el semen fresco del varón el mismo día que se practirá la inseminación. Se recomienda a la pareja una abstinencia sexual en los 3 días previos con el objeto de maximizar la calidad de la muestra seminal en número y calidad de los espermatozoides. Se recurre al banco de semen si el conyuge ha congelado su esperma o si la inseminación se realiza con semen de donante anónimo.

 

Por Bárbara Gallotta


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